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Pascual González. Profesor de Filosofía de Enseñanza Secundaria. También te puede interesar mi página con contenidos y apuntes de Filosofía.

¿Cómo se educa para la paz a una mayoría pacífica?

Desde el punto de vista de la educación en valores el elemento más interesante de la escena de abajo no es el energúmeno Sergi Xavier golpeando sin venir a cuento a la chica, sino el muchacho que mira para otro lado. Ése el que está en el ángulo de la imagen pero, sobre todo, en el ángulo muerto de la ideología escolar dominante (incluida, por supuesto, la ya famosa EpC).

Veamos la escena con la fría mirada de un estadístico. Sergi Xavier es la excepción (¡sí, lo es en la mayoría del os Institutos, afortunadamente!) mientras que el otro es la norma. Esta observación me parece, en este contexto, clave. Y al menos a mí me invita a dos reflexiones.

sergi-xavier-agresion.jpg

La primera reflexión: ¿no os parece -me dirijo sobre todo a cualquier profesor que pudiera leer esto- que el actual discurso sobre la educación en valores, con su fuerte sesgo buenista (y no me refiero a Gustavo Bueno, claro) está cometiendo el error de enfoque de dirigirse a potenciales Sergixavieres en vez de a los alumnos realmente abundantes, que son los otros? ¿No os parece que la educación en valores se está haciendo de espaldas a la realidad estadística de la sociedad y del alumnado? Les enseñamos a indignarse antre Sergi Xavier (¡no seáis nunca como él!) pero no tocamos el tema sobre qué hacer si se topan con él. Así que si mi persuasión estadística es acertada tal vez estemos en la paradójica situación de andar predicando a las ovejas para que no se comporten como lobos, en vez de a vivir en un mundo donde las ovejas son mayoría pero donde los lobos también existen.

Mis alumnos, no sólo los de este año, sino desde hace mucho tiempo, suelen detestar -al menos en sus respuestas espontáneas- el racismo. Sencillamente, no tiene que ver con la educación sentimental de la mayoría de ellos. Y desde luego, hay muy pocos a los que pueda ver convertidos en un impresentable capaz de agredir a un extranjero en el tren. Por tanto, tendrán más probabilidades de hallarse algún día como espectadores de la violencia y la injusticia intolerables que de cometerlas ellos mismos.

Pues bien, hasta la fecha he encontrado muchas opiniones en internet mostrando su indignación antre el racismo, la xenofobia y la violencia de la famosa escena, al tiempo que solían escurrir el bulto a la hora de juzgar al otro muchacho, al que mira para otro lado. Conste que no estoy reprochando una cobardía que probablemente también tendría yo mismo y que, por tanto, puedo entender perfectamente. Pero en el plano del deber-ser: ¿qué hay que decir? ¿qué tiene que decir la tan traída y llevada educación en valores? ¿O estamos esperando a que la EpC haga imposible una escena como la de la fotografía? ¿De verdad somos tan ingénuos? ¿De verdad no nos merecemos ni siquiera una “moral provisional” mienbtras esa sociedad feliz y pacífica llega?

La segunda reflexión arranca aquí precisamente: imaginemos que el chico que mira para otro lado, en vez de eso, se levanta hacia el agresor y le exige que se detenga. Imaginemos que el agresor lo ignora con desdén y agrede de nuevo al a muchacha. Entonces aquél trata de detenerlo utilizando la fuerza física (¡lamentablemente Sergi Xavier no parece muy dado al diálogo: aquí, hablando, no se entiende la gente!) ambos se pelean, intercambian puñetazos y golpes hasta que el metro alcanza su parada y unos guardias de seguridad detienen el combate. El chico bueno ha recibido algunos puñetazos. A cambio, ha conseguido detener la agresión a la muchacha. También he generado un efecto más sutil pero importante: ha contribuido a emitir el mensaje de que agredir a la gente puede no ser tan fácil: algunos ciudadanos practican la resistencia cívica.

A nadie se le puede exigir una conducta así, pero aun sin exigirla… ¿sería aceptable que un profesor la promoviese a través de la alabanza? ¿Por qué el habitual discurso de la no violencia al que se expone una y otra vez a los alumnos no alcanza nunca el punto en el que esa violencia puede ser un acto de defensa justa, no ya a nosotros mismos, sino incluso a un tercero? ¿Por qué casi todos los profesores de Ética y tutores que conozco y que han comentado el caso con sus alumnos se han centrado en condenar la terrible actitud de Sergi Xavier en vez de hacerles ponerse en lugar del testigo, que es el que la mayoría podriá encontrarse algún día?

Asi pues ¿ha puesto este caso al descubierto un ángulo muuerto de la ideología que hoy está sustentando lala educación en valroes?

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  1. J | Nov 7, 2007 | Reply

    No recuerdo quién escribió que muchos, hoy, cuando ven que están violando a su madre, se van corriendo a buscar el código penal. Lo que puede ser una exageración, pero retrata de alguna manera el tono moral del que hablas: una educación que pretende -infructuosamente, claro- acabar con los Sergi Xavieres, pero que deja sin respuesta ante los que inevitablemente van a aparecer.

  2. Pascual González | Nov 7, 2007 | Reply

    Pues sí, el ejemplo que pones es una parodia pero de hecho la ideología buenista actualmente dominante en el discurso pedagógico no deja espacio para mucho más. No existe hoy por hay la menor crítica a los límites del diálogo. Y hasta te sugieren que si no encuentras una solución dialogada pra cualquier caso es que te estás equivocando en algo. El discurso pedagógico es panglossiano.

    Y Aristóteles fue muy claro: si alguien es capaz de pegarle a su padre lo que necesita no son argumentos, sino un escarmiento.

    En fin, siempre nos quedará Livio Librescu y su ejemplo.

    Un saludo

  3. serenus | Nov 8, 2007 | Reply

    La frase en cuestión (sobre violaciones y abogados) es de Ernst Junger, se la dedica a un hipotético socialdemócrata, representante de lo políticamente correcto, no recuerdo el texto en que la utilizaba, creo que en El Emboscado.

    Exigir que alguien actúe como un héroe es mucho pedir, pero lo lamentable es que lo heroico no se ve con malos ojos. Si ese chico se hubiese levantado y se hubiese enfrentado al agresor -supongamos que fuese más fuerte- lo habrían condenado por no usar la “mediación” para hacerlo reflexionar sobre su conducta y hacerlos llegar a un acuerdo agresor-la chica.. y no creas que bromeo¡

    Discrepo en lo del “buenismo” esta gente no es tan inocente.. son simplemente demagogos y detrás del demagogo siempre está lo mismo: el tirano. A los tiranos les molestan no sólo lo héroes también las las personas honestas, Y las EpC no traerán más honestidad -al contrario más paripé.

  4. J | Nov 8, 2007 | Reply

    La frase en cuestión (sobre violaciones y abogados) es de Ernst Junger, se la dedica a un hipotético socialdemócrata, representante de lo políticamente correcto, no recuerdo el texto en que la utilizaba, creo que en El Emboscado.

    Sí, ahora que lo mencionas recuerdo haberla leído en La emboscadura, pero no estoy segura de que no fuera una cita de otro.

    En todo caso, cuánta hipocresía también en linchar, a toro pasado, al espectador impasible. Como si se pudiere exigir heroísmo cuando hasta la defensa propia está sujeta a sospecha.

  5. serenus | Nov 8, 2007 | Reply

    “exigir que alguien actúe como un héroe es mucho pedir, pero lo lamentable es que lo heroico no se ve con malos ojos..”

    Un error, quería decir por supuesto que “lo heroico no se ve con buenos ojos” como se desprende del resto del comentario. Y como J ha entendido perfectamente.

    No puedo responder a la cuestión de si la frase tiene su origen en otro autor. Quizá es un lugar común.. pero apropiado al tema. Estoy de acuerdo con tu conclusión J.

  6. Samsa | Nov 9, 2007 | Reply

    Me ha parecido muy interesante la siguiente reflexión:

    “Así que si mi persuasión estadística es acertada tal vez estemos en la paradójica situación de andar predicando a las ovejas para que no se comporten como lobos, en vez de a vivir en un mundo donde las ovejas son mayoría pero donde los lobos también existen.”

    “Andar predicando a las ovejas para que no se comporten como lobos” Coincido completamente con esto.
    Los valores ‘aparecen’ solos en determinado momento del desarrollo intelectual. Sólo en algunos casos en los que este desarrollo es imperfecto (como a todas luces ocurre con el cafre del metro) podemos encontrarnos ante un lobo. Y en ese caso dudo que los valores de los que se parlotea en la escuela puedan infundir a alguien el valor necesario para enfrentarse a la situación. Y seguramente aunque asista a todo un curso de Epc, el lobo lo seguirá siendo. Tal vez más.

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