Un texto de J. A. Rivera sobre Platón y el totalitarismo
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Este año he empezado a usar un texto sobre la relación entre Platón y el totalitarismo que me ha parecido estupendo. Se trata de unas páginas del magnífico Lo que Sócrates diría a Woody Allen, de Juan Antonio Rivera, de quien, por cierto, espero leer pronto otro ensayo suyo. Lo siento: con un título así, tan evocador del liberalismo clásico no me puedo resistir.
Lo que Rivera explica estupendamente entre las páginas 45-48 del citado ensayo es cómo Platón da un paso más allá de sócrates y pasa del intelectualismo ético al intelectualismo político, entendido como el arte de los filósofos reyes de gobernar la ciudad de acuerdo con las ideas de Bien y Justicia. Esa concepción demiúrgica de la política es lo que, según Rivera, vincula a Platón con el totalitarismo, más que ocn el mero autoritarismo:
Un régimen totalitario no es simplemente un régimen dictatorial. De modo correcto distinguía el profesor de filosofía Alfred Hoernlé, en una conferencia dada en abril de 1937 en la Universidad de Johanesburgo, entre el simple tirano o dictador (que se beneficia del poder pero que no quiere hacer nada con él, salvo conservarlo o acrecentarlo) del líder totalitario, que anda detrás de algo muco más peligroso: emplear el poder como instrumento para realizar una idea que le resulta especialmente enardecedora […]: una sociedad organizada de forma perfecta, siguiendo un plan intelectual.
Por cierto, después de entregarles dichas páginas a los alumnos y de explicar su contenido, lancé una pregunta que me sigue pareciendo de lo más interesante: el régimen de Franco… ¿se pareció más a una mera dictadura o se trató, además, de un proyecto totalitario? Mi respuesta, que supongo que es bastante ortodoxa, es que comenzó apoyándose en una ideología totalitaria (el fascismo de falange) aprovechando los tiempos de la historia del momento y acabó siendo una simple dictadura instalada en el pragmatismo y aderezada con cierta rigidez en materia de costumbres debido al tradicionalismo católico de los ministros tecnócratas. Sin duda no estoy diciendo nada nuevo, pero resultó interesante tratarlo en clase.
ACTUALIZACIÓN: El tema también está siendo tratado en Boulé
ACTUALIZACIÓN II: El tema también en Aula virtual de filosofía, que ademas remite a Boulesis y a un artículo de Francisco Moreno

serenus | Nov 12, 2007 | Reply
No defiendo la posición política de Platón, pero considero más factible un intelectualismo político que no un intelectualismo ético.. dicho de otra forma las decisiones políticas son susceptibles -y es deseable- de una fundamentación racional argumentativa por afectarnos a todos, las éticas quizá no necesariamente al tratar de la vida privada.
De todas formas, cuidado con el BIEN -el genio maligno se nos cuela sin avisar.
Pascual González | Nov 13, 2007 | Reply
Entiendo lo que dices, Serenus. Y es verdad que las consecuencias de la política “las pagamos todos”. Sin embargo, no deja de ser curioso que las políticas más “sanas” hasta ahora hayan incorporado el escepticismo como una de sus ideas clave. Me refiero al escepticismo liberal entendido como la incapacidad del Estado para realizar los innumerables cálculos y decisiones que convienen a los ciudadanos. Estoy pensando , por ejemplo, en la crítica de von Mises al socialismo: calcular qué es lo que conviene a cada ciudadano es una tarea tan ingente que lo mejor es permititr que cada uno se ocupe de lo suyo con el mayor margen posible de libertad.
Supongo que es a ese tipo de peligros a los que te refieres cuando nos adviertes sobre un “Bien” con mayúscula y de un genio maligno.