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Pascual González. Profesor de Filosofía de Enseñanza Secundaria. También te puede interesar mi página con contenidos y apuntes de Filosofía.

El eterno retorno en Hume

La especie de un universo finito pero eterno donde necesariamente acabarían repitiéndose estados de ese universo similares a otros ya acaecidos (dado que el número de combinaciones es ingente pero a fin de cuentas finito) no es de Nietzsche, sino de Hume:

No imaginemos la materia infinita, como lo hizo Epicuro; imaginémosla finita. Un número finito de partículas no es susceptible de infinitas transposiciones; en una duración eterna, todos los órdenes y colocaciones posibles ocurrirán un número infinito de veces. Este mundo, con todos sus detalles, hasta los más minúsculos, ha sido elaborado y aniquilado, y será elaborado y aniquilado: infinitamente.
HUME: Diálogos sobre la religión natural, VIII

LA cita procede de J.L. Borges, El tiempo circular. También llama la atención sobre esta idea Dennett, en La peligrosa idea de Darwin.

ACTUALIZACIÓN: Serenus cintinúa la reflexión sobre el tema en su blog.

RSS Feed for This Post9 Comment(s)

  1. serenus | Jan 7, 2008 | Reply

    “Si uno fuera a creer a los pitagóricos en sus manifestaciones de que las mismas cosas individuales (en cuanto a su número) van a retornar, entonces yo os volveré a hablar a vosotros tal como ahora estáis sentados, llevando en mi mano este mismo bastón y lo mismo ocurrirá con todas las demás cosas, y es lógico suponer que el tiempo entonces es el mismo que ahora”

    Eudemo. Recopilación de Kirk y Raven.

    texto al que se parece sospechosamente este otro:

    “vendré de nuevo, con este sol, con esta tierra, con este águila, con esta serpiente, no a una vida nueva o una vida mejor o a una vida semejante: vendré eternamente de nuevo a esta misma e idéntica vida,….. para enseñar de nuevo el eterno retorno de todas las cosas.”

    Así habló Zaratustra..

  2. Pascual González | Jan 7, 2008 | Reply

    Gracias, Serenus. Muy bien traído el texto de Eudemo.

  3. juanma | Jan 8, 2008 | Reply

    Hay una dificultad en pensar de esta forma el eterno retorno ya sea en Hume,en Nietzsche, o Eudemo, y es que si hay la mínima posibilidad de diferenciar entre dos estados por muy idénticos que sean se introduce una diferencia, aunque esta sea de tiempo. Si no existe esa diferencia cómo es posible siquiera pensar. A no ser que sea el pensamiento de Dios, y no creo que ese sea el caso.

  4. Pascual González | Jan 8, 2008 | Reply

    Estimado Juanma, vaya por delante que, hoy por hoy, para mí textos como el de Hume o el de Nietzsche tienen un interés más poético -o para la historia de la metefísica- que otra cosa. Quiero decir que cuando me pongo a “especular” con estas cosas lo hago con cierto rubor. Seguramente es porque he asumido que la filosofía debe ser una teoría de la raconalidad y la ciencia una teoría de la realidad. Seguramente también porque temo que haya algún físico escuchando y me pille diciendo disparates. Pero bueno, a lo que vamos…

    Tal como yo lo entiendo tu objeción tendría sentido si consideramos el tiempo como un proceos irreversible (como creo que ocurre en la descripción moderna del cosmos). Pero si el tiempo es revcersible y el pensamiento simplemente un estado de cosas más del universo -en este caso de la mente- no veo el modo en que podría haber dos estados perfectamente iguales del universo y sin embargo que esos estados deban ser diferenciables por el hecho de pertenecer a dos momentos temporales diferentes.

    Si, además, el tiempo se considera la medida del movimiento (del movimientos de objetos, de su translacón en el espacio), entonces el tiempo de dos momentos iguales del universo debería ser -imagino- exactamente igual el uno al otro.

    Un saludo

  5. serenus | Jan 8, 2008 | Reply

    El eterno retorno como imperativo ético:

    “si en todo lo que quieras hacer, comienzas por preguntarte: ¿estoy seguro de que quiero hacerlo un número infinito de veces?, esto será para ti el centro de gravedad más sólido.
    La voluntad de poder.

  6. juanma | Jan 10, 2008 | Reply

    No me resisto a intervenir una vez más, tal y como yo lo veo y utilizando la historia de la metafísica, en concreto la metafísica de Leibniz. Pascual cuando hablas de momento, estado está hablando de un tipo de realidad que si me lo concedes Leibniz llamó mónada como percepción, pero la metafísica de Leibniz está compuesta de tres elementos la percepción o estado transitorio, el apetito que es el movimiento consumado por el que es esa percepción y no otra, y el mundo como representación.
    Y es la objeción que yo hacía, es que la perspectiva desde la que parece (es una impresión mía) citarse estos textos es la de un mundo compuesto de estados desplegados y aunque casi imposible susceptibles de ser contados y por lo tanto le correspondería un número. Ahora bien, la otra componente la apetición se reduce a nada en la mónada misma, sin embargo, en este mundo en el que las mónadas se infieren como pequeñas percepciones, la apetición sabemos más de ella en tanto, que fracasa en tanto que no alcanza un límite.
    El fracaso de nuestras tareas la imposibilidad de escribir, de dibujar o de cualquier otra actividad es signo de esta apetición no consumada. El mundo visto así puede ser finito, no hay más que un número concreto de estados (al margen de la creación o aniquilación de mónadas por parte de Dios), pero también ilimitado, los límites interiores de la falta de consumación son lo ilimitado, quizás esto sea sólo un efecto. Pero pensar el eterno retorno sólo es pensable en este mundo, y no desde una perspectiva que no es la nuestra.
    El eterno retorn, quizás sea el signo de la imposibilidad de la completud absoluta, de la reconciliación definitiva entre la percepción y la apetición, y solamente porque pensamos desde una posición relativas, el pensamiento absoluto o desligado que parece referir cada una de las citas es efectivamente poético, o metafísico. Un saludo

  7. Guybrush | Jan 11, 2008 | Reply

    Hola, acabo de llegar a este blog tras una extraña carambola de enlaces.

    He echado un ojo y me ha encantado, metiéndolo rápidamente en favoritos, para ir investigando.

    Al hilo del tema, como estudiante en ciernes de la carrera Humanidades (entre otra) pasé por el bachillerato de mismo nombre, estudiando a Nietzsche (qué os voy a contar), pues bien, nunca llegué a entender o creer que Nietzsche hablara del eterno retorno de forma literal, más bien, como habéis ya dicho, de forma poética e incluso ética.

    Sin embargo, empapándome de mitología antigua en este curso (más lo que ya arrastraba mi curiosidad) he encontrado y fortalecido otra idea más que tenía sobre el tema, el eterno retorno tal cual se encuentra en la mitología, concepto de eternidad diferente al de las religiones monoteístas -al menos según lo veo- (muchos son los ejemplos: el rapto de Kore/Perséfone muy parecido al egipcio de Osiris, su troceamiento a manos de Seth, y la búsqueda de los trozos por Isis; el castigo cíclico de Prometeo…).

    Seguramente esta asociación de ideas sea para alguien bien instruido algo obvio, o quizá no, sin embargo, la curiosidad me precede, ¿estoy muy equivocado? ¿Algún libro interesante al respecto (de Nietzsche solo he leído El nacimiento de la tragedia)?

    Muchas gracias, y enhorabuena por el blog. Este tipo de descubrimientos me alegran el día.

  8. Pascual González | Jan 12, 2008 | Reply

    Juanma, si te soy sincero, no sabría cómo responder a tu copmentario. Para ser honrado, creo que debería refrescar mis conocimientos sobre Leibniz. En todo caso lo tengo en cuenta. Gracias por comentar, y siento la pobreza de mi respuesta.

  9. Pascual González | Jan 12, 2008 | Reply

    Guybrush, te agradezco muchísimo los elogios. Nunca penseé que un blog ocmo éste podría merecer alguna vez alabanzas como las que haces. Siéntete como en tu casa.

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