Contra Horacio: cigarras punk, probabilidades y la falacia del carpe diem
Archivado en: Platón, Reflexiones
Uno de los errores típicos de muchos alumnos es la constante confusión entre posible y probable. Lo posible no es más que ausencia de contradicción. Y, además, no admite grados: algo es posible o no lo es, pero no hay más cosas más posibles que otras. Es posible que haya macarrones para comer, y es posible que haya un cisne en el pasillo, como también es posible que existan seres inteligentes en algún lugar lejano de la galaxia y que, además, sean verdes. Todas esas cosas son posibles porque no provocan contradicciones lógicas, y además todas son igual de posibles. Y ello es independiente de si al final resultan verdaderas o falsas.
La probabilidad es otra cosa. Para empezar admite grados: es bastante probable que haya macarrones para comer, mucho más probable que la presencia de un cisne en el pasillo, y también mucho más que la existencia de seres inteligentes de color verde más allá de nuestro planeta.
Identificar lo probable y lo posible es una tentación de los malos argumentadores. Es una forma de ganar discusiones (más bien de forzar las tablas) recurriendo a una falacia. Por ejemplo, le dices a un alumno que si estudia tiene más probabilidades de encontrar un buen trabajo (más cómodo, mejor remunerado y menos expuesto al desempleo) que si no estudia. Y él te responde que lo mismo te pasas años estudiando y al final te arrolla una locomotora o te cae un piano de cola por la calle. Y de igual manera, a lo mejor no estudias y un día juegas a la lotería y ganas millones, de manera que ya no tienes que preocuparte de nada.
Desde luego, ambos casos son perfectamente posibles, pero lo más probable es que dentro d 20 años la gente que hoy tiene 16 siga en el mundo, así que ser previsor y estudiar para conseguir un trabajo mejor parece una buena estrategia.
Ése es el problema del carpe diem, que tantos alumnos no suelen invocar como regla de vida cargada, además, de sabor clásico. Horacio:
No preguntes (contra la voluntad divina el saberlo), Leuconoe,
qué fin han puesto para mí los dioses, cuál para ti,
ni indagues los babilónicos números.
¡Cuánto mejor soportar lo que haya de ser,
tanto si Júpiter nos ha concedido muchos inviernos,
como si es el último nuestro el que ahora quiebra las olas del mar Tirreno
en azote contra los escollos!
Sé sabia, filtra el vino y, breve como es la vida, que tu esperanza no la prolongue.
Mientras hablamos, habrá huido celosa la edad: toma el día [carpe diem],
confiada lo menos posible en el de mañana.
Horacio seguramente trataba de engañar a una adolescente que le daba largas: no esperes, que mañana no sabes qué ocurrirá. Quizá ese discurso fuera aceptable en una época en que la gente moría joven víctima de una muela infectada o de una diarrea por comer una ensalada en mal estado. Hoy día, la esperanza de una vida larga es más que nada un cálculo realista para cualquier persona sana de 18 años de Occidente. Y no quiero que se entienda esto como una defensa del puritanismo: el puritanismo es la renuncia gratuita a un placer. Gratuita porque el disfrute de ese placer no compromete el goce futuro de otros placeres.
De tal manera que Horacio, lejos de proporcionarnos una pieza de sabiduría nos está invitando a vivir de espaldas al cálculo de probabilidades y la estadística, y su razonamiento no va mucho más allá que el del adolescente que dice que a lo mejor nos cae un piano de cola mañana, después de haber pasado estúpidamente la tarde estudiando. O sea, el carpe diem sólo se sostiene si no entendemos la diferencia entre lo posible y lo probable. Herederos de Horacio y de sus dificultades para entender dicha diferencia han sido James Dean, a quien se le atribuye eso de vivir rápido, morir joven y dejar un apuesto cadáver; el movimiento punk, que declaró como lema "No future", y la cigarra del cuento, que disfruta del verano como si el invierno no fuera a llegar.
Las hormigas son racionales porque hacen un cálculo probabilístico. Horacio, Sid Vicious y las cigarras del mundo mundial son irracionales porque no son capaces de entender que el arte de vivir es también el de calcular sobre la base de lo probable, y no de lo meramente posible.
El concepto de probabilidad es moderno. Ian Hacking habla de su aparición en matemáticas en el siglo XVII. De todos modos, una refutación de la ética del placer instantáneo en el sentido de arriba ya la podemos encontrar en el Protágoras de Platón. ¡Antes de Horacio!
«Pues ¿en qué, que no sea en placer o en sufrimiento? Porque no hay otra diferencia. La situación es la de un hombre que sabe pesar bien, poniendo en los platillos de la balanza las cosas agradables y las penosas, tanto las presentes como las futuras; luego, di cuál es más. Pues si pesas cosas agradables con cosas agradables, hay que elegir siempre las mayores y las más; si penosas con penosas, las menos y más pequeñas; si pesas agradables con penosas y ves que las molestas son superadas por las agradables, bien sean las presentes por las futuras o las futuras por las presentes, entonces has de realizar la acción que cumpla estos requisitos; pero si las agradables son superadas por las molestas, no debes realizar la acción que implique tal cosa. ¿Cabe, amigos, otra solución?». Estoy seguro de que no podrían decir otra cosa.
Protágoras, 356a
O sea, hay que preferir el placer al dolor, pero el problema es que en la balanza también hemos de poner el tiempo y calcular los placeres y los dolores del futuro. Sólo después de considerar el tiempo, sólo después de haber realizado un cálculo que tenga en cuenta el futuro, tiene sentido elegir siempre el mayor de los placeres.
Platón es el patrón de las hormigas. Horacio de las cigarras. El problema es que el argumento de este último es débil: depende de no distinguir entre probable y posible. Supongo, aun así, que los alumnos seguirán defendiendo el carpe diem como regla moral protegida por el prestigio de lo clásico. A mí, en cambio, Horacio me seguirá pareciendo un genial vividor y embaucador de muchachas a quienes, sin embargo, no confiaría la educación de mis hijos.
2 Comment(s)
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- From Lo probable, lo posible y lo paradójico « La nodriza de las hadas y el rey carmesí | Apr 7, 2008

juanma | Apr 21, 2008 | Reply
Hola Pascual, a propósito de lo posible échale un vistazo a este artículo.
http://www.lahuellasonora.com/noticia_ampliada.php?a=&id=43
Pascual González | Apr 21, 2008 | Reply
Gracias, Juanma. Le echo un vistazo y te cuento. Por cierto, sin hablero leído siquiera… qué fotografías tan increíbles.