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Pascual González. Profesor de Filosofía de Enseñanza Secundaria. También te puede interesar mi página con contenidos y apuntes de Filosofía.

¿Nos hace mejores la filosofía moral?

Vía Overcoming Bias he encontrado un interesante texto (y artículo) de The Splintered Mind

Me interesa la conducta moral de los profesores de ética. Concretamente, por qué aquélla no parece ser mejor que la de los profanos. Una posibilidad es que la reflexión filosófica sobre la moral no tenga efectos sobre la conducta. Hablando con filósofos he encontrado que a menudo apoyan esta idea. Tal vez sea porque no he explicado con suficiente claridad por qué dicha visión me parece insatisfactoria. Expondré el problema como un dilema: ¿es la reflexión filosófica sobre la ética diferente de la deliberación cotidiana acerca de lo que hacemos?

Si no lo es, entonces la visión defendida es realmente oscura: la deliberación moral no tiene efectos sobre la conducta. Cuando pensamos sobre qué estamos obligados a hacer, los juicios resultantes deben, o bien justificar lo que íbamos a hacer de todos modos, o bien, si no coinciden con tales inclinaciones originales, deben ser dejados a un lado para que actuemos de forma contraria a ellos.

Me ha recordado una cuestión [1] que plantea Kant en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Según él, los hombres comunes son capaces de discernir el bien y el mal con la misma eficacia que los filósofos.

En todo caso, es algo que deberían tratar de contestar todos los profesionales de la filosofía moral: si cultivar su disciplina no les hace mejores hombres de lo que son sus vecinos ¿para qué sirve? Me temo que la respuesta más común será que contribuyen a hacer mejores a otros.

Tengo serias dudas, pero se me ocurre que dentro de unos años deberíamos observar a quienes a partir del año que viene -si es que no han empezado ya este año- comenzarán a cursar Educación para la ciudadanía, y comprobar si su conducta y su moral cívica es mejor que la de los desgraciados que por edad no alcanzaron a cursar dicha asignatura.

ACTUALIZACIÓN: Juanma nos trae una noticia que combina con este post como la tónica con la ginebra: dos profesores -y formadores- de Educación para la Ciudadanía detenidos por falsificación.

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[1] Así, pues, hemos negado al principio del conocimiento moral de la razón vulgar del hombre. La razón vulgar no precisa este principio así abstractamente y en una forma universal; pero, sin embargo, lo tiene continuamente ante los ojos y lo usa como criterio en sus enjuiciamientos. Fuera muy fácil mostrar aquí cómo, con este compás en la mano, sabe distinguir perfectamente en todos los casos que ocurren qué es bien, qué mal, qué conforme al deber o contrario al deber, cuando, sin enseñarle nada nuevo, se le hace atender tan sólo, como Sócrates hizo, a su propio principio, y que no hace falta ciencia ni filosofía alguna para saber qué es lo que se debe hacer para ser honrado y bueno y hasta sabio y virtuoso. Y esto podía haberse sospechado de antemano: que el conocimiento de lo que todo hombre está obligado a hacer y, por tanto, también a saber, es cosa que compete a todos los hombres, incluso al más vulgar. Y aquí puede verse, no sin admiración, cuán superior es la facultad práctica de juzgar que la teórica en el entendimiento vulgar humano. En esta última, cuando la razón vulgar se atreve a salirse de las leyes de la experiencia y de las percepciones sensibles, cae en meras incomprensibilidades y contradicciones consigo misma, al menos en un caos de incertidumbre, oscuridad y vacilaciones. En lo práctico, en cambio, comienza la facultad de juzgar, mostrándose ante todo muy provechosa, cuando el entendimiento vulgar excluye de las leyes prácticas todos los motores sensibles. Y luego llega hasta la sutileza, ya sea que quiera, con su conciencia u otras pretensiones, disputar con respecto a lo que deba llamarse justo, ya sea que quiera sinceramente, para su propia enseñanza, determinar el valor de las acciones; y, lo que es más frecuente, puede en este último caso abrigar la esperanza de acertar, ni más ni menos que un filósofo, y hasta casi con más seguridad que último, porque el filósofo no puede disponer de otro principio que el mismo del hombre vulgar; pero, en cambio, puede muy bien enredar su juicio en multitud de consideraciones extrañas y ajenas al asunto y apartarlo así de la dirección recta. ¿No se da, pues, lo mejor atenerse, en las cosas morales, al juicio de la razón vulgar y, a lo sumo, emplear la filosofía sólo para exponer cómodamente, en manera completa y fácil de comprender, el sistema de las costumbres y las reglas de las mismas para el uso -aunque más aún para la disputa-, sin quitarle al entendimiento humano vulgar, en el sentido práctico, su venturosa simplicidad, ni empujarle con la filosofía por un nuevo camino de la investigación y enseñanza? (Kant: Fundamentación de la metafísica de las costumbres)

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  1. serenus | Apr 20, 2008 | Reply

    Supongo que conocerás el chiste: “si pierdes la cartera reza porque que no la encuentre el profesor de ética” -encontrará razones para no devolvértela.
    Nunca fui muy partidario de materias como ética para niños.. creo a que ciertas edades lo que hay es imitación, buenos modelos. La reflexión ya llegará más tarde.

  2. Pascual González | Apr 20, 2008 | Reply

    ¡Muy bueno! No lo conocía. Seguramente no anda lejos de la verdad el chiste.

    Tengo un buen amigo que cuando sale el tema de la filosofía para niños dice que le suena a pederastia. Lo dice bromeando, claro, pero…

    En todo caso, el problema que plantea Eric Schwitzgebel me parece bastante genuino.

  3. angelus | Apr 22, 2008 | Reply

    En Alicante comienza a funcionar una nueva Plataforma en defensa de la filosofía:
    http://www.filosofia-alicante.blogspot.com/

  4. juanma | Apr 26, 2008 | Reply

    Ahí tienes la respuesta a tu pregunta:

    http://www.larazon.es/36629/noticia/Sociedad/Dos_condenados_por_falsificaci%F3n_forman_a_profesores_de_Ciudadan%EDa

  5. Pascual González | Apr 29, 2008 | Reply

    Juanma, muchas gracias. Yo siempre he “sabido” que estas cosas podían ocurrir, que enseñar ética educación para la ciudadanía no hace a nadie más moral, pero es que esta noticia es la realidad imitando a la sospecha. Edito la entrada con ella

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  1. From rafaelrobles.com Vida de profesor » Sobre la bondad humana | Apr 20, 2008

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