Cursos magufos para docentes
Archivado en: Reflexiones
El otro día, hablando con un amigo, me hizo saber lo molesto que estaba ante un curso impartido por un Centro de formación de profesores de Alicante (en la Comunidad Valenciana dichos centros se llaman Cefires). El curso trata sobre cómo mejorar la comunicación en el aula, y está inspirado en la PNL, o sea, “programación neurolingüística”, que, a pesar de un nombre tan pretencioso, parece estar más cerca del reiki o la New Age que de las neurociencias. O desde luego mi amigo -a quien le suelo dar bastante crédito en estas cosas- así me lo describió.
Lo pero de todo, según me contó, fueron unos comentarios de los monitores sobre la enfermedad en general y el SIDA en partivcular. Copntaron que hay pueblos africanos donde la gente no desarrolla el SIDA pese a haber contraído el HIV. Así que hay que preguntarse po qué. Pero no crean que la respuesta viene de la genética de poblaciones, no. Resulta que en África hay personas que no desarrollan la enfermedad porque a diferencia de nosotros y de de la mayoría de las personas, no están expuestos a categórías culturales como la de pecado. O sea, la versión contracultural de la decadencia de Occidente (o algo así) pero llevada unos cuantos pueblos más allá, hasta caer de lleno en la peor magufada.
Después de eso, me cuenta mi amigo, siguieron alguna perlas, como hacer referencia a la tradición “jodío-cristiana”. ¿Es necesario una expresión así ante un auditorio al que no se conoce y en un curso sobre comunicación en el aula? También hablaron sobre algún centro de energía (ah, la energía, qué sería el magufismo sin “la Energía”) situado entre el ano y los genitales. De manera que les pidieron a los asistentes que andaran y que al mismo tiempo trataran de mover el trasero hacia arriba para estimular dicha zona. La verdad, estoy que mañana lo pongo en práctica en clase.
Y así estamos. ¿No podrían nuestras autoridades educativas llevar un poco de control a la hora de autorizar estos cursos? Aunque lo pero, según el relato en el que me apoyo, es que allí prácticamente nadie cuestionaba las ingeniosas enseñanzas de los monitores. Y eso que en todos los programas docentes se invoca el desarrollo dle espíritu crítico como uno de los mayores bienes que la escuela debe promover en la educación de los jóvenes.

gregorio luri | Oct 2, 2008 | Reply
¿Por qué será que cualquier cosa relacionada con la educación, hasta la más hiperbólica, suena verosímil?
Pascual González | Oct 3, 2008 | Reply
Algún día alguien tendrá que estudiar el tema. De momento ocurre que, a diferencia de lo que sucedería -digamos- en una dependencia clínica, nadie sale con los pies por delante a causa de los errores, sino que los efectos sólo son observables a medio y largo plazo. Como en las explosiones de las supernovas.
serenus | Oct 4, 2008 | Reply
Habrá que buscar el susodicho cursillo…
promete diversión. Amén de las necesidad sexeniales