¿Existen prejuicios razonables?
Archivado en: Educación, Educación para la ciudadanía, Etica 4º, Reflexiones
Uno de los tópicos más sólidos de la enseñanza de la filosofía, especialmente de la ética, así como de la pedagogía en general es el de que la educación debe contribuir a erradicar prejuicios en los alumnos.
En un sentido bastante general es razonable estar de acuerdo con esta idea. Pero también es demasiado fácil, por desgracia, un aceptación ingenua de la misma. aunque pueda parecer escandaloso, creo que le sistema educativo debería ayudar a distinguir entre prejuicios más aceptables y menos aceptables, y no a difundir la idea de que se deben rechazar los prejuicios sin más.
-¿Está vd. diciendo que los los prejuicios son buenos?
-De ninguna manera: estoy diciendo que, desgraciadamente, son inevitables y que, dado el precario nivel de información del que disponemos en numerosas ocasiones, es mucho mejor disponer un prejuicio razonable que carecer incluso de algo así.
-¿Puede poner un ejemplo?
-Con mucho gusto.
Los arrendadores de pisos, por ejemplo, suelen preferir a funcionarios como inquilinos. El motivo es que deben tomar una decisión (firmar un contrato de alquiler) con una persona a la que apenas conocen. Está claro que puede haber funcionarios poco honrados, pero la información de que disponen de ingresos fijos es un dato relevante. La clave es que una información incompleta es mejor que ninguna información. En ausencia de otros datos, el arrendador se fiará más de quien posee ingresos garantizados por el Estado que de otra persona. Mejor: en ausencia de otra información es razonable fiarse más de esa persona.
-Oiga, pero el funcionario puede ser Jack el destripador, puede tener una vida oculta, o estar hasta el cuello de deudas.
-Por supuesto, en la misma medida –en principio- que alguien que no sea funcionario.
-Ya.
Algo de lo que debemos ser muy conscientes es que en la mayor parte de las decisiones que tomamos en nuestra vida disponemos de información incompleta. O sea, desde prejuicios.
El texto más interesante que conozco sobre el tema lo leí en el antiguo blog de Kantor sobre lo que él llama racismo bayesiano. Sé que a muchos colegas (por lo que los conozco) les parecerá escandaloso, inmoral, pero aquí lo que interesa son las refutaciones, no la indignación. El fragmento más llamativo de dicho post quizá sea éste:
si te cruzas en una calle oscura con un magrebí vas a tener más miedo que si te cruzas con otro español. Es un prejuicio (es decir, un juicio a priori): al fin y al cabo cada magrebí es un individuo diferente de los demás. Pero dado que no conoces al magrebí en cuestión, y por tanto lo único que sabes es que es varón y magrebí, te vas al ratio de criminalidad por nacionalidad, y descubres que tienes ocho veces más probabilidades de ser agredido que si el otro transeúnte fuera español. Por supuesto, si supieses que el magrebí es médico volverías a recalibrar los riesgos, y te sentirías más tranquilo. (La teoría de la reconstrucción de las funciones de probabilidad para ajustarlas a incrementos de la información se llama “estadística bayesiana”)
¿Esta estadísticamente justificado el racismo? A falta de otra información, si.
Si ese texto les parece escandaloso, sustituyan “magrebí” por “varón”. Vueles a casa por el parque, a lo lejos divisas una figura y a esa altura sólo puedes distinguir que es:
(1) Un varón
(2)Una mujer
¿Qué te produce más temor (1) o (2)? He hecho esta pregunta a muchas personas. De hecho, llevo dos años haciéndola de modo informal a muchos de mis conocidos, y también a alumnos. La inmensa mayoría reconocen que (1).
No sólo eso, veamos otras variantes:
(3) El varón tiene 20 años
(4) El varón tiene 40 años.
De nuevo, la respuesta es (3)
Podemos seguir:
(5) El varón de 40 años tiene la cara marcada con cicatrices y usa ropa gastada.
(6) El varón de 40 años luce un abrigo tipo Burberry’s nuevo, un impecable corte de pelo, tiene un cutis limpio y va perfectamente afeitado.
Casi todo el mundo dice que se sentirían más intranquilos en la situación (5).
este ejemplo tiene la ventaja de que mientras existe una comprensible presión institucional para combatir el prejuicio hacia los magrebíes, no existe tal cosa para combatir prejuicios frente a los hombres. En el ejemplo de Kantor nos puede acusar de cerdos racistas o xenófobos, pero en este último nadie nos acusa de cerdos feministas. Pero lo cierto es que casi todo el mundo siente más tranquilidad de cruzarse en el parque con una mujer que con un hombre.
-Eh, un momento, podría ser la mujer pantera, o la novia psicópata del carnicero de Milwaukee. Y el hombre podría ser un nieto asceta de Gandhi.
-En efecto. Incluso podría ser Cristo en su segunda o tercera venida a la Tierra. La cuestión es que no lo sabes, y que a partir de la escasa información que posees debes tomar una decisión… ¡No: debes calcular qué decisión tiene más probabilidades de ser acertada!
-Pero podría…
-Poder, poder… podríamos repasar la diferencia entre posible y probable. Todos los enunciados no contradictorios son igualmente posibles. Pero la probabilidades una cuestión de grado: por tanto, sucesos igualmente posibles tienen distinto grado de probabilidad. Nunca olvides algo así.
-Ya.
Una de las cosa que tiene la vida es que casi todas las decisiones las debemos tomar a partir de una información incompleta. Da igual cuánto lo lamentemos: si te vas a cruzar con un tipo en el parque, de noche, deberás decidir entre pasar a su lado o parecer un imbécil que da un temeroso y ridículo rodeo. Pero esa decisión pertenecerá a la epistemología de lo probable y, por tanto, se apoyará en una serie de prejuicios.
Por cierto, cuando los jueces juzgan a un reo de asesinato procuran basarse únicamente en pruebas y en demostraciones rigurosas. Afortunadamente, ellos sí tienen tiempo suficiente para hacerlo, y su vida no depende de una decisión rápida sobre información incompleta. Digamos que el juicio procesal actúa en una especie de tiempo muerto, en el que nos podemos permitir el lujo de no emitir veredictos de culpabilidad sin poseer la información suficiente (a pesar de que los acusados suelen aggiornarse estéticamente para las vistas). El proceso judicial lleva implícita una epistemología cercana a lo apodíctico: nadie puede ser condenado si no se demuestra su culpabilidad. La vida cotidiana, con sus urgencias y sus decisiones inaplazables, también lleva implícita una epistemología, pero basada en la probabilidad. Pretender, pues, que podemos eliminar los prejuicios de nuestras vidas es wishful thinking moralista.
De lo que se trata es, precisamente, de entender distinguir entre prejuicios más o menos razonables. Y también, claro, en saber que nuestros prejuicios, aunque inevitables e incluso aceptables, son un conocimiento imperfecto (a veces muy imperfecto) y, por tanto, debe ser provisional. Por ejemplo, si un individuo que posee la característica F te engaña una vez, tienes buenas razones para llevar cuidado con otros individuos que posean F, pero no para decir que “Todos los F son unos estafadores”. Tal razonamiento incurre en el mismo error de quienes niegan los prejuicios, que es querer inferir apodícticamente donde sólo caben argumentos probabilistas.
Por último, y en relación con asignaturas como Ética o, en general, el lote de las “Ciudadanías”, tal vez deberíamos preguntarnos si no llevamos mucho tiempo insistiendo en las éticas de los grandes principios y declaraciones (como los derechos humanos, el antirracismo, el respeto a los animales el ecologismo etc.) en sus versiones maximalistas y alejándonos de los grandes dilemas prácticos que la vida nos presenta cotidianamente y donde, frecuentemente, tenemos que elegir entre calores, consecuencias, riesgos y, en definitiva, probabilidades a causa de que en la vida real debemos tomar decisiones apoyándonos en una información incompleta. Tal vez sea el momento de tomarnos a Bayes o a Hume con la misma seriedad con la que no solemos tomar a Kant, o a Habermas.
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Pablo | Dec 27, 2008 | Reply
Muy buen post. Yo creo que es importante distinguir los aspectos éticos (los prejuicios son moralmente malos) con las correlaciones (que pueden tener una base estadística). Me parece aceptable cruzar la acera para evitar un individuo con “mala pinta”, pero me parecería bien que al mismo individuo le nieguen al acceso a un avión (si tiene el billete en regla). En definitiva, yo no pondría el énfasis en evitar los prejuicios si éstos se quedan dentro del ámbito personal (cosa que por otra parte es difícil). En cambio, creo que se debe ahondar en qué tipo de reacciones públicas son inaceptables si se basan sólo en un prejuicio.
Un saludo y enhorabuena por el blog
Pascual González | Dec 27, 2008 | Reply
Gracias por tu comentario, Pablo.
Es muy pertinente la distinción que estableces entre el uso privado y el público de un mismo prejuicio.
Un saludo.
solozzo | Jan 23, 2009 | Reply
Pablo, has querido decir: “pero “NO” me parecería bien que al mismo individuo le nieguen al acceso a un avión, supongo.
Eres un fenómeno, Pascual, aunque en algunas cosas no estemos de acuerdo….pero te mojas bien y eso no lo hacen todos
Un saludo
Pascual González | Jan 23, 2009 | Reply
Solozzo, gracias.
The wannabe | Jan 31, 2009 | Reply
Algo que todos pensamos pero nunca decimos.
De todas maneras, ay de mi siempre opositor , creo que cuando tú eres una de esas personas que tiene “mala pinta” no te gusta que cruzen la acera al dibisarte por el horizonte, creando la persona que no lo hace un bienestar en el pintas, y así, desencadenando un destello en sus ojos que se refleje como una buena acción que ayude a mejorar el ánimo de otra.¿Qué palabra se utiliza en las canciones para no repitir un estribillo? De este tipo de pintas no creo que existan muchos.
maquia | Jan 31, 2009 | Reply
the wannabe, entonces la probabilidad de que el pintas no te robe es poca. así que tienes que pensar si te merece la pena arriesgarte por unos pocos que existen.